Ohrid es el principal destino turístico de Macedonia del Norte, junto con su capital: Skopje.
Está situada a poco más de 30 kilómetros de la frontera con Albania y a orillas del lago con el mismo nombre.
Aunque no suele aparecer en las primeras posiciones de las guías europeas, ha ido ganando popularidad en los últimos años y cuando la visitamos en el verano de 2025 había bastante gente.
Esta pequeña ciudad combina naturaleza, historia milenaria y una calma difícil de encontrar hoy en día. Un destino perfecto para quienes buscan belleza, autenticidad y un poco de fiesta.
Un casco histórico lleno de historia y encanto
El casco antiguo de Ohrid es un laberinto de calles empedradas, casas tradicionales con balcones de madera y miradores que se asoman al lago. Pasear por él es retroceder siglos en el tiempo. Para conocer un poco más sobre su historia, te aconsejamos este free tour.
Ohrid fue uno de los centros culturales y religiosos más importantes del mundo eslavo, hasta el punto de ser conocida como la “Jerusalén de los Balcanes”, ya que llegó a contar con 365 iglesias, una para cada día del año.
Iglesias que parecen suspendidas sobre el lago
El gran símbolo de la ciudad es la iglesia de San Juan en Kaneo, probablemente una de las más fotogénicas de Europa. Situada sobre un acantilado, ofrece una imagen inolvidable, especialmente al atardecer.
Otras visitas imprescindibles son:
- Santa Sofía, una de las iglesias medievales más importantes de los Balcanes.
- Plaošnik, zona arqueológica clave en la historia religiosa y cultural del país.
Fortaleza, miradores y vistas inolvidables
La fortaleza de Samuel, situada en lo alto de la colina, ofrece las mejores vistas panorámicas de Ohrid y del lago. Subir hasta allí al final del día es uno de los mejores planes para entender la magia del lugar.
El lago Ohrid: naturaleza en estado puro
El lago Ohrid, con una profundidad de unos 300 metros y una antigüedad de 3 millones de años es de los más profundos y antiguos de Europa.
Compartido con Albania y protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sus aguas cristalinas invitan a bañarse, pasear en barco o simplemente sentarse a contemplar el paisaje.
Sveti Naum: espiritualidad, naturaleza y leyenda a orillas del lago Ohrid
Sveti Naum se encuentra a unos 30 km al sur de Ohrid, muy cerca de la frontera con Albania. Fue nuestra primera parada en el país, aunque llegamos cuando ya estaba cerrando.
Es famoso por su monasterio, fundado en el siglo X por San Naum de Ohrid, discípulo de San Clemente y una figura clave en la expansión del cristianismo y la cultura eslava en la región.
El Monasterio de Sveti Naum es un lugar de profunda espiritualidad. En su interior se encuentra la tumba del santo, y según la tradición, si acercas el oído a ella puedes escuchar el latido de su corazón, una de las leyendas más queridas del lugar.
Desde el recinto del monasterio se obtienen vistas espectaculares del lago Ohrid, con el agua extendiéndose hasta el horizonte.
Uno de los grandes atractivos de Sveti Naum son los manantiales del río Crni Drim, cuyas aguas brotan con una claridad impresionante. Es posible recorrerlos en pequeñas barcas de madera, una experiencia tranquila y muy fotogénica.
El entorno es un auténtico oasis natural, habitado por pavos reales que pasean libremente por el recinto, aportando un aire casi de cuento. Es un lugar ideal para desconectar, caminar sin prisa y disfrutar del silencio.
Sveti Naum es una de las excursiones más populares desde Ohrid, perfecta para dedicar medio día. Se puede llegar en coche, autobús o incluso en barco desde Ohrid, una de las opciones más bonitas.
¿Sabías que hay una competición que te lleva desde Sveti Naun a Ohrid?
La maratón de Sveti Naum a Ohrid: correr entre historia y naturaleza
La maratón recorre la espectacular orilla del lago Ohrid, comenzando en el monasterio de Sveti Naum, cerca de la frontera con Albania, y finalizando en la ciudad de Ohrid. Son algo más de 42 kilómetros que combinan deporte, paisaje y patrimonio cultural.
Lo que hace especial a esta maratón no es solo la distancia, sino el entorno. El trazado discurre junto a aguas cristalinas, zonas boscosas y pequeños pueblos tradicionales, con el lago siempre como compañero de carrera. Es un recorrido mayoritariamente asfaltado y con suaves desniveles, lo que lo hace exigente pero muy agradecido.
La salida desde el monasterio de Sveti Naum, uno de los lugares más espirituales del país, aporta un carácter casi ceremonial a la prueba. Empezar a correr en este enclave histórico convierte la carrera en algo más que un evento deportivo.
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