Caldas de Reis es una villa gallega tranquila, con aguas termales, rodeada de bosques, atravesada por el río Umia y marcada por el paso constante de peregrinos del Camino Portugués hacia Santiago.
Situada entre Pontevedra y Santiago de Compostela, esta pequeña localidad combina historia, gastronomía, bienestar y naturaleza en un entorno que invita a pararse, a desconectar del frenético ritmo de vida que llevamos y a disfrutar durante al menos un par de días de este maravilloso entorno.
Por eso, si estás planeando una escapada por Galicia, aquí tienes razones de sobra para incluirla en tu ruta.
EL JARDÍN BOTÁNICO
Entre el murmullo del río Umia y el aroma de las camelias, el recién restaurado Jardín Botánico de Caldas de Reis es uno de esos lugares donde la naturaleza y la historia caminan juntas.
Se creó a finales del siglo XIX, en pleno auge termal de la villa, cuando los visitantes de los balnearios buscaban un espacio de descanso y paseo entre árboles centenarios «para bajar las aguas» y desde entonces, este jardín histórico se ha convertido en uno de los grandes tesoros verdes de Galicia.
Hoy alberga más de 50 especies arbóreas procedentes de los cinco continentes: desde robles autóctonos hasta ejemplares exóticos como la Araucaria angustifolia (Araucaria de Brasil) o la impresionante Cunninghamia lanceolata, considerada árbol singular de Galicia. También destacan sus camelias históricas y una carballeira centenaria junto al río.
Declarado Bien de Interés Cultural y Jardín Histórico, este rincón de Pontevedra no es solo un parque: es memoria viva, patrimonio natural y uno de los jardines botánicos más especiales de Galicia.
Además, por las noches podrás ver un impresionante espectáculo de videomapping con luces proyectadas sobre los árboles.
SUS AGUAS TERMALES
El nombre de Caldas de Reis ya da pistas sobre su identidad. “Caldas” hace referencia a sus aguas termales, conocidas desde la época romana, mientras que “de Reis” recuerda su antigua vinculación con la monarquía gallega medieval.
Las fuentes termales brotan a temperaturas que superan los 40 grados y han convertido a la villa en uno de los destinos termales más tradicionales de Galicia.
Paseando por el centro histórico es fácil encontrarse con manantiales humeantes, lavaderos antiguos y pequeñas fuentes de agua caliente que forman parte de la vida cotidiana del pueblo.
Uno de los rincones más fotografiados es la fuente de As Burgas, donde el vapor del agua crea una atmósfera casi mágica en los días fríos o lluviosos.
O el «pilón», donde antiguamente terminaban las fiestas los del pueblo y que hoy en día es frecuentado por los numerosos peregrinos que llegan a Caldas de Reis en su camino a Compostela y aprovechan este antiguo lavadero para relajar sus piernas.
Y si esto te parece poco, debes saber, que además en Caldas de Reis hay dos balnearios.
LOS BALNEARIOS
El Balneario Acuña, que es un lugar perfecto para disfrutar de las muchas propiedades de sus aguas termales. Además, en su exterior destaca la piscina de agua mineromedicinal, rodeada de jardines, cuyas aguas fluyen constantemente a unos 30ºC.

Su historia se remonta a principios del siglo XIX, cuando el sacerdote Pedro Acuña y Malvar, secretario del Rey Carlos IV, inició la construcción e una Casa de Aguas, tras tomar durante un par de años las aguas en Caldas.
Pero su muerte repentina interrumpió el proyecto y las obras se paralizaron hasta principios del siglo XX, cuando fue adquirido por Elisardo Domínguez Rozados, un rico indiano que se estableció en Caldas, y encargó su reforma al ingeniero de Vigo Jenaro de la Fuente.

En 2007 el Balneario Acuña Relais Termal, fue reformado y hoy en día se conoce también como «el Balneario de los peregrinos», por la gran cantidad de caminantes que lo visitan, ya que se encuentra en pleno Camino Portugués de Santiago.
El Balneario Dávila, fundado por Don Joaquín Davila y Mariño en 1.780 haciendo honor a su primer apellido, y sin saber la razón de la transcripción gramatical de Davila a Dávila, llamó a este establecimiento Baños Dávila.
La casa de baños constaba de tres piscinas, una en la que cabían 12 personas y en donde se daban baños a 38º, también llamados “baños picantes”. Otra más pequeña con capacidad para 6 personas, en donde los baños eran a 32º y la tercera con la misma capacidad que la anterior, en donde los baños eran a 28º (baño templado).
Hoy en día, este espacio se ha transformado en el Balneario Hotel Dávila que acoge a numerosos visitantes que aprovechan para relajarse unos días en Caldas de Reis.
¿Sabías que puedes ver un jardín de bambú en Caldas de Reis?
El famoso jardín de bambú se encuentra en el Hotel Balneario Dávila, ubicado en la Rúa Laureano Salgado, 11, junto al río Umia y, aunque pertenece al hotel, es posible disfrutar de su entorno durante una estancia en el hotel, tomando algo en su cafetería «3 al revés» o visitando sus instalaciones.
Este espectacular jardín privado cuenta con un cañaveral de bambú negro que alcanza los 12 metros de altura (normalmente llega hasta los 8 metros). Fue plantado en el año 1906 a partir de un rizoma traído desde Filipinas por un antepasado de los propietarios del hotel.
EL CAMINO PORTUGUÉS
Camino de Santiago atraviesa el alma de Caldas de Reis. Cada día, cientos de peregrinos cruzan sus calles empedradas buscando descanso antes de continuar hacia Santiago.
Esa mezcla entre viajeros, cafeterías acogedoras, plazas tranquilas y conversación pausada crea una energía especial. Aunque el pueblo tiene vida durante todo el año, en temporada alta el ambiente peregrino le da un carácter especialmente internacional y vibrante.

La iglesia de Santo Tomás Becket, dedicada al arzobispo inglés asesinado en Canterbury, tras su paso por la villa es una de las curiosidades históricas más llamativas del municipio y refleja la antigua conexión del Camino con toda Europa.
La iglesia de estilo neomedieval de finales del siglo XIX, construida con los restos de la Torre de Doña Urraca (residencia de los arzobispos compostelanos desde 1228).
LA RUTA DEL AGUA
Uno de los mayores atractivos de Caldas de Reis es su entorno natural. Los ríos Umia y Bermaña atraviesan la villa creando paseos fluviales llenos de vegetación, puentes de piedra y rincones perfectos para desconectar.
Para quienes disfrutan del senderismo suave o de la fotografía de naturaleza, los alrededores ofrecen rutas entre bosques atlánticos, viñedos y pequeñas aldeas tradicionales gallegas como la ruta del agua que parte del pueblo hasta las cascadas de Segade en la que puedes ver la antigua fábrica de la luz y un puente romano además de varios molinos.
¿SABÍAS QUE AQUÍ SE ENCONTRÓ UN GRAN TESORO?
Pues sí, aquí tuvo lugar un gran hallazgo arqueológico, que constituye a día de hoy la mayor acumulación de oro conocida en la prehistoria europea: el Tesoro prehistórico de Caldas.
Fue descubierto de casualidad en 1941 por unos obreros que trabajaban asentando unas viñas en la finca de As Silgadas, en Caldas de Reis, lugar al que le debe su nombre.
Y a pesar de ser el más grande de Europa, no se conserva en su totalidad, ya que los descubridores ocultaron su hallazgo y vendieron parte de las piezas para beneficio propio, pero se estima que el conjunto en origen pesaba en torno a 25 kg.
El tesoro actual consta de 15 kilos de oro en brazaletes, torques, pulseras y otras joyas que se pueden ver en el Museo de Pontevedra.
¿DÓNDE COMER EN CALDAS DE REIS?
Viajar por Galicia también significa comer bien, y Caldas de Reis no es la excepción. Aquí la cocina tradicional sigue teniendo protagonismo: empanadas, pulpo, mariscos, carnes gallegas y vinos albariños forman parte de la experiencia.
Además, al ser una parada importante del Camino Portugués, abundan los bares y restaurantes donde disfrutar de menús caseros y productos locales a precios razonables.
Nosotros os aconsejamos dos restaurantes en los que comimos y estaba todo delicioso:
El Molino, justo a la orilla del río en un antiguo molino con una espectacular terraza junto al río. No te pierdas el queso ni las lágrimas, una carne cortada en tiras típica de Caldas que está muy buena.
O Loureiro. Nos encantó todo. La empanada de zamburiñas y las tablas de embutidos estaban espectaculares pero el pulpo a la brasa y la croca de ternera gallega aún más. No te olvides de dejar sitio para el postre porque tanto la tarta de queso como la de chocolate belga son un verdadero espectáculo en el paladar.
¿DÓNDE ALOJARSE?
En Caldas de Reis hay muchas opciones para alojarse, además de los dos balnearios de los que os hablamos antes, nosotros os aconsejamos el Hotel Lotus Caldas de Reis, totalmente reformado, con aparcamiento gratuito y una atención al cliente excepcional.
UN DESTINO PERFECTO PARA DESCONECTAR
Lo mejor de Caldas de Reis no es solo lo que tiene, sino cómo se vive. Aquí no hace falta correr ni llenar el itinerario de actividades. Basta con caminar junto al río, sentarse en una terraza, escuchar el agua termal brotar de una fuente o ver pasar peregrinos mientras cae la tarde.
Es un destino ideal para una escapada de fin de semana, una parada relajante en el Camino de Santiago o incluso como base para explorar las Rías Baixas y el interior de Galicia.



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